martes, 26 de mayo de 2015

Reserva Natural Pacaya Samiria





Iniciaba una de las mejores experiencias de mi viaje... me adentraría por 3 días a la Reserva Natural Pacaya Samiria, la reserva más grande de Perú, localizada en la región de Loreto, en el Amazonas. Es realmente grande, existen diferentes entradas, una es por Lagunas, la otra por Iquitos. Para poder cruzar toda la reserva se requieren al rededor de 15 días, una aventura que definitivamente quiero volver a vivir. Me recomiendan entrar por Lagunas porque afortunadamente no se ha convertido en un sitio concurrido, al contrario de Iquitos que es totalmente turístico.

A las 3 de la mañana ya estaba despierta, Aleksander me dio un aventón en su moto al embarcadero, tomaría una lancha "rápida" que se hace la mitad de tiempo en comparación con el barco de carga, claro tienes que pagar un poco más, pero al llegar temprano a Lagunas aprovecharía todo el día. Al estar tan oscuro no veía ni como subir a la lancha, un chico me ayudó y me senté en cualquier sitio, recuerdo haberme tropezado con una gallina, las sillas inestables eran de plástico, ventanas manuales también de plástico. Una cobija para el frío  y a dormir un poco, hasta que empezó a llover y todos ayudamos a bajar el plástico y protegernos de la lluvia, mientras la visibilidad del conductor era nula hasta el momento en que volvimos a amarrar los plásticos.  A las 6am ya amanecía, un niño bastante curioso se me acercó y estuvimos platicando hasta llegar a Lagunas, me preguntaba y también me contaba de su vida en la selva.


5:41 am ya estaba amaneciendo














La famosa lancha rápida, te haces la mitad del tiempo de viaje

Interior de la lancha. Se nivelan el número de personas de cada lado, de lo contrario se puede llegar a voltear.  

A la vista, Lagunas. 


A las 9am ya se notaba algún pueblito a la distancia, al bajar ya me esperaba Marita (responsable de ACUPEL, la agencia con quién podía entrar a la Reserva) y Adán (quien sería mi gran compañero durante toda esta aventura en la selva).





Lagunas. Debido a la época de lluvia, las calles se mantienen con mucha agua. 


Adán y Marita a lo lejos

Moto taxi. 



Lo primero llenar una hoja con mis datos e ir con Adán a comprar comida y agua para el viaje, desayunamos una gran porción de arroz y pollo, para el aguante! Llovía y dábamos vueltas por Lagunas en moto taxi, así que a partir de ese momento ya estaba toda empapada.  De ahí nos llevaron al acceso de la Reserva, pasar con los guarda parques y registrar la entrada.






Adán sacaba de la canoa toda el agua acumulada y justo en el momento en que empezamos a acomodar ya sentía yo una muy buena conexión con él.




Ya sobre la canoa y mi miedo por las arañas rodeándome INICIAMOS, Adán remó por al rededor de 4hrs, ese primer momento y el puro contacto con la selva fueron clave. 

Cada ciertas horas parábamos para preparar la comida en los refugios/puntos de control que construyen para que 2 personas estén siempre al pendiente de la zona, me comentaban que existe mucho tráfico de flora y fauna por lo cual deben estar siempre atentos de gente que se encuentre dentro de la reserva sin permiso.  En estos mismos lugares dormíamos, los insectos y nosotros. 


Los caminos en la selva.

Puntos del control para el cuidado de la Reserva. 


Nuestra cocina con hermosa vista 


Se encontraban haciendo guardia en el punto de control... en cada sitio hay 2 o tres personas. 15 días seguidos son los que les toca estar a cargo. Se turnan entre todos los guías de la Reserva. 

Selva, selva, delirante selva!








Vivir la rutina de la impresionante e increíble selva, pescar lo que a diario comíamos,















deleitarse con el sonido de los animales y plantas, sentir el caliente sol en toda la piel, simplemente OBSERVAR y SENTIR








Caimán bebé que nos encontramos en el refugio. 






dejarse llevar por el río, compartir pláticas interminables con Adán, la CALMA, la cautivadora calma y silencio, el cambio de los sonidos por la mañana y noche,









 descubrir en las caminatas nocturnas la aparición de los caimanes, búhos, sapos, arañas fosforescentes. 








Varios búhos en el camino nocturno, la noche impone demasiado, la sensación es otra, los animales que están activos son distintos a los del día. Los vibrantes sonidos. 



A partir de las 6pm nada de luz, disfrutar plenamente de la noche, no perturbaciones, ese cielo azul estrellado, recuerdo estar tendida boca arriba sobre una plataforma de madera y dedicarme únicamente a mirar, SENTIR LOS SONIDOS. La percepción de tus sentidos cambia totalmente! Mis palabras limitan mucho mi sentir.  



Un viaje totalmente AUTÉNTICO, NO motores, ningún tipo de modificación a la naturaleza, el sólo hecho de sentir la selva, rodeada de la fauna (aves, varias especies de monos, osos perezosos, pirañas, peces, delfines rosados, víboras, caimanes).  MARAVILLA 






De regreso a Lagunas, otra vez empezaba a llover.


















ESE TIPO DE LUGARES DE LOS CUALES YA NO QUIERES SALIR, regresar de pronto un lugar con ruido es bastante difícil

Con dedicación especial a mi gran compañero de viaje, Adán. Formó parte esencial en el viaje. 

   *** Regresamos a Lagunas ya por la tarde, me dieron una habitación en un hostal. La mejor ducha después de tantos días sin tocar agua...! Me reencontré con los guías para echarnos unas chelas, QUÉ NOCHE! jaja, lástima que no tengo fotos de eso. En una cantina, con varios lagunenses, puro personaje ehh, entre cumbias amazónicas, cumbias mexicanas, tragos, VIDA!  Una gran despedida 

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